La recuperación de Humala

Agosto
2014

Resulta paradójico que las encuestas registren un incremento en la aprobación a la gestión del presidente Ollanta Humala, al mismo tiempo que se conocen los magros resultados del crecimiento del PBI de junio. Si bien ambos indicadores miden resultados totalmente diferentes, los dos tienen un efecto sobre las expectativas de la ciudadanía y de los agentes económicos. Como se sabe, las encuestas de aprobación miden la percepción de la población sobre la gestión en curso mientras que el crecimiento del PBI mide la variación en la producción de bienes y servicios del país en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Una primera explicación de la diferencia está en el tiempo. Mientras el crecimiento del PBI que se ha conocido compara junio del 2014 con junio del 2013, el incremento en la aprobación presidencial que revelan las encuestas es más reciente. De acuerdo a Ipsos, la aprobación presidencial tocó fondo precisamente en junio 2014, con 21%, luego se recuperó en julio y ahora en agosto llega a 29%. Si existiese alguna correlación entre ambos indicadores, la recuperación en la aprobación presidencial podría estar anticipando una recuperación en el crecimiento del PBI.

La razón principal, sin embargo, es que los vectores que están impulsando la mejora en la aprobación presidencial no son económicos sino políticos. Y tienen que ver con el cambio de gabinete, el mensaje presidencial y, sobre todo, el estilo con el que el ministro del Interior, Daniel Urresti, está abordando la principal preocupación ciudadana que es la seguridad.

La primera ministra Ana Jara ha iniciado su gestión con 27% de aprobación, más del doble que su predecesor, y los diversos gestos de apertura hacia la oposición han sido bien recibidos. El mensaje presidencial fue aprobado por el 35% de quienes lo escucharon (el año pasado lo aprobó el 27%) y su énfasis en el sector educativo despertó un amplio consenso. Por último, el 42% de aprobación que registra el ministro Urresti revela que su personalidad dinámica y franca despierta simpatía en un sector no menor de la población. Si a ello se suma, la reiteración por escrito de la primera dama Nadine Heredia de que no piensa intentar una ilegal postulación presidencial en el 2016, queda clara la naturaleza política de la mejoría en la aprobación gubernamental. No obstante, no se debe perder la perspectiva: dos de cada tres peruanos siguen desaprobando la gestión presidencial.

La evolución de la aprobación de Humala y Urresti dependerá, naturalmente, de los resultados que puedan mostrar en los próximos meses en diversos ámbitos y, en especial, en la lucha contra la delincuencia y la corrupción. En esos campos, la prensa está siguiendo de cerca los casos Orellana y López Meneses. La opinión pública vería con muy buenos ojos la captura de Rodolfo Orellana y otros prófugos connotados como Martín Belaunde Lossio, que sospecha no están siendo buscados por la policía. En cambio, es más difícil anticipar el impacto que puede tener el caso López Meneses en la imagen presidencial, ya que para la mayor parte de la ciudadanía no han resultado convincentes las respuestas oficiales a la denuncia periodística.

(Alfredo Torres G.)

* Ficha Técnica - Lima - Agosto 2014

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