Punto de vista

Carlos Ponce
Director de proyectos – Ipsos Public Affairs
E-mail: Carlos.Ponce@ipsos.com
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Cómo convencer votantes indecisos

Las elecciones generan un sinfín de información para el análisis multidisciplinario, pero ésta no siempre es aprovechada o cae en saco roto. Y así cada cinco años nos hacemos, indignados, la misma pregunta de por qué los peruanos votamos como votamos.

Horrorizados analistas tildan a la gente de olvidar el pasado, de formar parte del electarado, entre otras perlas. En contra de lo que muchos creen, no somos ni amnésicos ni irracionales, como dijo Alberto Vergara, mucho menos idiotas.

En adelante, propondré variables que considero podrían tener mayor impacto en el voto en el Perú de hoy. Primero revisaremos dos de las variables que el resultado de la primera vuelta descartó: la edad y la ubicación en el espectro político.

Desde 1990 hemos elegido candidatos entre los 50 y 56 años. La edad del peruano promedio es 40 años, y esa es la misma edad que los encuestados declaran como la edad ideal para el presidente. De hecho, los ataques hacia PPK siguen yendo por este flanco. Sin embargo, su pase a segunda vuelta demostró que esta no es una variable determinante.

Sabemos que la ubicación en el espectro político de izquierda-derecha es una variable complicada, ya que la mitad de peruanos declara no saber de qué trata esta dicotomía, y la mitad que declara conocerla, no siempre tiene los conceptos claros. Las experiencias de las últimas dos elecciones nos dicen que en 2006 y 2011 ganó el candidato de centro. El pase de los dos candidatos más asociados a la derecha deja sin validez esta variable, que, junto con la edad, había sido útil para entender las dos últimas contiendas.

Una semana antes de la primera vuelta veíamos que la composición del voto de Fujimori y de Mendoza según NSE era similar; además eran parecidas a la distribución del país en términos de NSE, y a la composición del grupo de indecisos. Esto llevaba a pensar que serían las que podrían capitalizar a los indecisos en la recta final.

El hecho que PPK haya pasado a segunda vuelta no desacredita esta variable. Lo que nos dice es que el miedo de ciertos sectores ante un candidato de izquierda puede ser más fuerte que la variable edad, y que se puede pasar a segunda vuelta siendo fuerte en Lima y en una de las 4 regiones más grandes del país, como Arequipa.

Para afirmar que hay una variable económica (como el NSE) que explica, aunque no exclusivamente, el voto en primera vuelta, me parece que la hipótesis del economista Carlos Paredes(1) es lo más potente en términos explicativos. Para él, en las últimas tres elecciones “las variables referidas al impacto de la macroeconomía sobre el bienestar material del elector (tasa de pobreza o ingreso relativo de la provincia) fueron determinantes importantes del voto” en primera vuelta. En el 2011 determinaron el voto por Humala, PPK y blanco o nulo; y en el 2016 determinaron el voto por Mendoza, Santos, PPK y el blanco y nulo.

Paredes entiende que las variables económicas no explican por sí solas el voto, e incluye variables referidas a “inclusión”, como educación e índice de desarrollo humano (IDH), lo que nos da una mirada cercana a la posición de los sujetos frente al modelo económico y social del país. Luego, correlaciona el voto efectivo y las variables antes mencionadas. Los resultados son contundentes: PPK es el “candidato de los más beneficiados por el modelo económico (correlación positiva e importante con ingreso per cápita e IDH y correlación alta y negativa con indicadores de pobreza y analfabetismo)”. De otro lado, los que votaron por Mendoza, Santos y blanco/nulo son los pobres o no incluidos, y presentan coeficientes de correlación similares y con los mismos signos: correlación alta y positiva con tasas de pobreza y de analfabetismo, y correlación negativa con IDH.

Entonces, si no queremos llamarlas variables económicas o reducirlas a la mirada de NSE, podríamos concluir que las variables inclusión-exclusión juegan un rol importante en la primera vuelta. Sin embargo, estas variables carecen de valor explicativo en segunda vuelta.

La segunda vuelta y los indecisos

A la luz de los datos presentados, las primeras preguntas que surgen son: ¿qué tendría que hacer PPK para atraer votantes que tienen características radicalmente opuestas a sus seguidores del 2011 y de esta primera vuelta? ¿Cómo el candidato de los incluidos y más beneficiados va a atraer a los excluidos y menos beneficiados?

La respuesta lógica sería que es imposible. Para aumentar la depresión de los PPKausas y antifujimoristas, apareció un demoledor artículo en Utero.pe(2) donde se reafirmaba la titánica tarea que tiene PPK para ganar en un escenario nacional bien naranja: Fujimori ganó en 16 regiones, PPK en 1. KF ganó en 113 provincias, PPK en 3. KF ganó en 1024 distritos, PPK solo en 46. Ya para poner la bala en la ruleta rusa de los PPKausas, Santos, candidateando desde la cárcel, ganó 57 distritos, 11 más que PPK.

¿Todo está perdido? ¿Mejor le damos la banda a Fujimori y nos ahorramos el gasto electoral?

Pues lo que toca explicar ahora es el salto de PPK en la intención de voto en segunda vuelta: desde el 17% que obtuvo en primera vuelta al empate técnico con Fujimori alrededor del 40%. La única respuesta es, en mi opinión, la variable que más ha determinado el voto en 2011, e incluso ahora: el antifujimorismo. El antivoto de KF es ahora muy similar al del 2011, y ya le costó en ese entonces una derrota frente a OH.

La intención de voto en segunda vuelta por PPK ha seguido una tendencia similar al antivoto de su contrincante. PPK debería capitalizar esta variable para ganar, ya que desde primera vuelta la variación del voto de ambos ha sido mínima y casi siempre dentro del margen de error.

PPK es, por descarte, la opción antifujimorista, aunque hasta a él mismo le cueste creerlo.

Si vemos la composición de los votantes de KF, de PPK y de los indecisos según la variable de fujimorismo-antifujimorismo, podemos observar la dureza del voto fujimorista, y el antifujimorismo de los votantes de PPK.

Lo que resalta también es la gran proporción de antifujimoristas dentro de los indecisos: debido a la poca variación de los votos de ambos candidatos desde la primera vuelta hasta ahora, podemos concluir que la elección la definirán los indecisos.

Y es que en las últimas dos elecciones, los indecisos han acabado decidiendo, incluso estando en contextos más polarizados. No habría razón para pensar que en este caso los indecisos no bajarán del 21% declarado en la encuesta o del 12% en simulacro a números alrededor del 7%.

En este sentido, el análisis de los indecisos es crucial.

Ya vimos que el 61% de los indecisos (21% de blancos, viciados y no precisas en encuesta 22/05) son antifujimoristas. Asumiendo que el 21% podría reducirse a 7% (promedio de indecisos 2011-2006) nos quedaríamos con 14% de indecisos que decidirán por un candidato; y si de estos, el 61% decide por PPK debido al antifujimorismo, estamos hablando de 8 puntos que podrían darle la victoria a PPK.

El sur concentra un tercio de los indecisos. El comportamiento de esta macro región en las últimas elecciones nos podría llevar a pensar que estos indecisos no votarían por Fujimori. PPK podría hallar esperanza en que 1 de cada 3 indecisos votó por Mendoza o por Santos, lo que los podría alejar en alguna medida del fujimorismo por su postura ideológica. Sin embargo hay que tomar en cuenta lo diferentes que son estos votantes (excluidos) de los votantes de PPK (incluidos).

Muchos tenemos la sensación de que PPK está desde primera vuelta hasta hace una semana en modo de espera. Si logró el segundo lugar con algo de suerte por la salida de Guzmán y por temor a la candidatura de Mendoza, en este caso la suerte y el antifujimorismo no bastará.

En el análisis del perfil de los indecisos podemos ver cómo estos son más cercanos al perfil del votante fujimorista en cuanto a composición de NSE y en nivel educativo. Fujimori tiene capacidad también para atraer indecisos, siempre y cuando reduzca su antivoto; tarea difícil, pero no imposible.

Y es que todo depende de la campaña que plantee cada uno. Mientras Fujimori posicione la variable incluidos-excluidos usando la pulla del candidato de los ricos, tendrá opción de ganar entre los indecisos. Y mientras PPK encarne el antifujimorismo, tendrá chances. Para esto, tiene que resaltar el tema corrupción, que entre sus votantes y entre indecisos es considerado como el problema más grave (primera mención como principal problema del país), a diferencia de los votantes de KF.

No basta con que PPK se ponga el alma y deje su letargo, hace falta que además se ponga la camiseta antifujimorista y la sude.


Fuentes:

(1) http://focoeconomico.org/2016/04/15/la-economia-y-las-elecciones-del-201...

(2) http://mad.utero.pe/2016/04/14/conoce-el-peru-primero-2-todos-los-mapas-...

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