Punto de vista

Javier Alvarez
Gerente de estudios multiclientes de Ipsos Marketing Perú
E-mail: javier.alvarez@ipsos.com
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El chino de la esquina, maestro y guía del bodeguero

Si usted lector está en sus  treinta, o más, probablemente recuerde aquella bodega o tienda de abarrotes, propiedad de un chino y ubicada estratégicamente en una esquina. Aurelio es el referente que me viene a la mente, aunque lo más seguro es que no fuera su nombre de pila y creo que tampoco era migrante o descendiente chino, sino japonés. El “Chino” - como le decíamos en el barrio -  era amable, pero también parco y a veces renegón; no destacaba por la calidez de su atención y era algo que le importaba poco o nada. Lo que realmente esperaba es que cada cliente encontrase lo que fuese a comprar y que pagara. Como su local era grande y bien surtido, con él trabajaban sus hijos y otros familiares. Su tienda era un híbrido entre bodega y bazar, vendía todo lo que uno podía imaginar.

Aurelio atendía desde las 8 a.m. hasta las 8 p.m. y cerraba a la hora del almuerzo por 3 horas - eran otros tiempos, hoy casi todos los negocios atienden de corrido -. El “Chino” rezaba el refrán: “Si quieres mantener un amigo, no prestes ni pidas prestado”; y en la vitrina principal, un llamativo letrero escrito a mano decía: “No se fía”. Quizás esta política, complementada con una oferta siempre surtida y variada, explicaría parte del éxito en el negocio, porque es innegable que tanto a él como a su generación de comerciantes le iba muy bien en ventas y fidelización de clientes. El mejor ejemplo, sin duda, del colega en el rubro que - con visión empresarial - convirtió su bodega, años después, en el emblemático supermercado Wong.

El chino Aurelio era miraflorino, su bodega quedaba en la intercepción de la calle Manco Cápac con Cristóbal Colón. Hoy, ya no está él y menos su bodega, en su lugar hay un edificio de varios pisos. El crecimiento vertical de la ciudad, la aparición del retail moderno y la mutación a otro giro de negocios, podrían explicar esta situación en los distritos llamados tradicionales, donde la población de bodegas ha disminuido. Pero esta tendencia no se cumple en la mayoría de los distritos de la Gran Lima, donde la estadística indica que habría más bodegas cada año. Ipsos Perú, en el año 2011, empadronó cerca de 67,000 bodegas(1) en la capital; de estas, un tercio se ubica en Lima Norte. Este rubro, junto al de puestos de mercado, representa los comercios más importantes por el tamaño de su población.

Si bien Aurelio es una especie en extinción, su modelo de negocio ha sido replicado y en algunos casos bien copiado por el limeño emprendedor. Es así como encontramos en un reciente estudio sobre bodegas, efectuado por Ipsos, que una de cada diez, es grande y surtida. El informe también da cuenta de grandes cambios, por ejemplo que la bodega dejó de ser un negocio masculino. Sí, como lo lee, la mayoría de ellas son atendidas por mujeres(2). Trabajan en horario corrido y atienden casi hasta las 11 de la noche. Por otro lado, el bodeguero – a diferencia del “Chino” del ayer - está más orientado al cliente en términos de servicio, brindándole buen trato, amabilidad y paciencia, características que condicionan el éxito del negocio. Se menciona también la importancia de mantener surtida la bodega y la rapidez en la atención.

El “Chino” no tenía competencia en varias manzanas a la redonda, y su gestión al mando del negocio estaba basada en  pura intuición como comerciante. Para los bodegueros en la actualidad, la principal competencia se encuentra en el barrio, entre sus pares de la zona. Otro tanto ve receloso la oferta de los mercados y la del retail, principalmente en los distritos residenciales, donde la penetración de supermercados es importante. Una capacitación en ventas y gestión de la mercadería serían la oportunidad para diferenciarse. También tienen interés por temas legales, tributarios y sobre atención al cliente. En gestión financiera, prefieren mantener el poder de negociación manejando efectivo y pagos al contado, aunque la mitad no está exenta de deudas y vínculos con fuentes de financiamiento.

Un hallazgo interesante del estudio de Ipsos(2), es la percepción positiva que tiene el bodeguero respecto al desarrollo de su negocio, a la mayoría le va mejor que antes. Además, recobró su confianza con la situación actual e invierte más dinero en el negocio, lo que le significa seguir apostando por el rubro en el mediano plazo. Cabe resaltar, que la bodega, es la fuente principal del ingreso familiar para cerca de 30 mil hogares limeños.

Encontrar bodegas en la ciudad es fácil, en promedio existe una por manzana. Lo difícil es ubicar al chino de la esquina. Si usted lector no ha tenido la oportunidad de conocer al maestro y guía, lo invito a buscarlo, todavía quedan algunos. Para reconocer si éste es la versión original, preste mucha atención, si tiene las siguientes características: lapicero en la oreja, fuma como si estuviera en quiebra, lee periódicos con símbolos gráficos, envuelve en papel de color caqui los productos a granel con un estilo y rapidez impresionante, seguramente estará resguardado por algún gato y quizás lo encuentre con algo de mal humor. ¡Suerte en la búsqueda!


Fuentes:

(1) Ipsos Perú: Censo de negocios 2007 y 2011.
(2) Ipsos Perú: Perfil de la bodega y bodeguero 2014.

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