El avance del Crimen Organizado

Noviembre
2014

El ministro del Interior Daniel Urresti declaró en CADE que en sus recorridos por las calles encuentra que la mayor queja de la gente es por delitos cotidianos (robos en viviendas, hurtos al paso). No debería sorprendernos: uno de cada tres peruanos es víctima de algún delito cada año, una de las tasas más altas de América Latina. Menos conocido es lo que revela la última encuesta de Ipsos para El Comercio: que lo que más  preocupa a  la ciudadanía cuando piensa en términos del país es el avance del crimen organizado y, en particular, del sicariato, la corrupción y la extorsión. Coincidentemente, los encuestados en CADE también destacaron al crimen organizado como el principal problema de seguridad del país, aunque en su caso el orden de preocupaciones fueron la corrupción, la extorsión y el narcotráfico. Donde sí se aprecia diferencias es en el diagnóstico sobre las causas de la inseguridad. Mientras los empresarios asistentes a CADE responsabilizan a la ineficiencia y corrupción del sistema judicial y la policía, la opinión pública considera que las causas son falta de leyes adecuadas, la pobreza y la falta de valores. 

En términos comparativos con periodos anteriores, la ciudadanía observa un incremento de la corrupción en gobiernos regionales y municipales, no así en el caso del gobierno central, que la mayoría percibe como menos corrupto que los gobiernos que lo precedieron. Sin embargo, hay situaciones muy poco claras que generan desconfianza en la población, como el caso del prófugo ex asesor de Humala, Martín Belaunde Lossio; el 82% piensa que está siendo protegido por el gobierno. Otro caso que genera mucha desconfianza es la situación del  Fiscal de la Nación, Carlos Ramos Heredia; el 84% piensa que debería renunciar o ser suspendido dadas las investigaciones en curso sobre sus vínculos con la corrupción.

La violencia policial también se ha visto en entredicho este mes por los sucesos de Cajamarca, donde murió un poblador en un desalojo. La opinión pública se divide en responsabilizar en primer lugar a la jueza que ordenó el desalojo, al jefe del operativo o al efectivo que efectuó el infortunado disparo. Sin embargo, la gran mayoría percibe que estos operativos violentos y mal ejecutados por parte de la policía no son hechos aislados sino una constante.

A pesar de la preocupación por el crimen organizado, la delincuencia y los excesos policiales, la aprobación del ministro Urresti sigue siendo la más alta del gobierno: El 41% aprueba su gestión. Aparentemente su personalidad hiperactiva y dicharachera le gusta a un sector de la población. Como consecuencia de ello y aunque aún no ha cumplido ni seis meses en el cargo, ya empieza a ser voceado como posible candidato presidencial del oficialismo. Actualmente, el 11% de los electores cree que debería ser el candidato del partido nacionalista, muy cerca del 13% que piensa que la candidata debería ser Ana Jara.  Lo que está por verse es si su estilo efectista le alcanzará para llegar a ser candidato o si la población demandará ver estrategia y resultados más sólidos para seguir apoyándolo.

(Alfredo Torres G.)

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