De García a Humala.

Julio
2011

El escándalo suscitado a raíz del viaje de su hermano Alexis a Moscú le ha costado a Ollanta Humala una caída de 29 puntos en su aprobación como presidente electo. No obstante, el 41% que hoy aprueba su desempeño no está lejos del 45% que tenía Alan García hace 5 años y refleja el grado de exigencia que impone la opinión pública peruana a sus gobernantes.

El presidente García concluye su mandato con 42% de aprobación y un potencial electoral no desdeñable: el 11% declara que definitivamente votaría por él en el 2016. Como referencia, el ex-presidente Alejandro Toledo concluyó su gestión con 33% de aprobación y el 6% sostenía que definitivamente votaría por él en el 2011. En cuanto a la sensación de progreso, la mayor parte de la población sigue pensando que “el Perú está igual”, sin embargo los que creen que está mejor han pasado de 26% en el 2006 a 37% en la actualidad.

Los aspectos más valorados del gobierno saliente están vinculados a la infraestructura: construcción y remodelación de colegios, hospitales, carreteras e incluso el tren eléctrico. Otro campo apreciado es su política de promoción de la inversión, el turismo y las exportaciones y, en particular, los tratados de libre comercio. En menor medida se mencionan también algunos programas sociales como Agua Para Todos y Juntos. Por el lado negativo, la corrupción, la delincuencia y el manejo de los conflictos sociales son los aspectos más criticados.

Como consecuencia de los avances y frustraciones de los últimos años, la mayor diferencia con el cambio de gobierno de hace un lustro son las prioridades ciudadanas. Entonces, la población reclamaba generación de empleo y  reducción de la pobreza. Hoy, que esos problemas han aminorado, la delincuencia y la corrupción han pasado a los primeros lugares.

Por ello, se entiende que la población haya rechazado con desconfianza el viaje a Moscú. Sólo uno de cada diez entrevistados cree que Alexis Humala viajó en búsqueda de beneficios para el país y la mayoría cree que Ollanta Humala estaba al tanto del viaje. El presidente electo debe tener claro que la ciudadanía estará especialmente atenta a la eficiencia y escrupulosidad con la que enfrente la delincuencia y la corrupción.
 
La ciudadanía espera que el nuevo gobierno continúe con el crecimiento económico y que mejore la gestión pública, especialmente en campos más sensibles a su vida cotidiana, como educación, salud y justicia, pero sobre todo aspira a un gran cambio en materia de seguridad ciudadana y lucha contra corrupción en todas las instancias estatales.
 
En el ámbito metropolitano, destaca el amplio respaldo que tiene el plan de reordenamiento de transporte de la Municipalidad de Lima. Cuatro de cada cinco entrevistados coincide en que es preferible un sistema de grandes buses en lugar del sistema actual de microbuses y combis. No obstante ello, sólo uno de cada cinco entrevistados aprueba actualmente la gestión de la alcaldesa Susana Villarán. Lo que sucede es que a la población no le bastan los planes, quiere ver resultados. Si la alcaldesa logra llevar a cabo sus planes, con el respaldo del nuevo gobierno para enfrentar la previsible resistencia de los sectores afectados, la calidad de vida en la capital del país, mejorará significativamente en los próximos años.  (Alfredo Torres G.)

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