La caída de Humala

Mayo
2014

Pasados mil días desde el inicio del gobierno, la sensación mayoritaria de la opinión pública es bastante crítica. La aprobación de la gestión presidencial ha caído a 22%, once puntos menos que hace tres meses y la mitad de hace un año. En términos comparativos está a medio camino entre lo que fueron las aprobaciones de los presidentes Toledo y García en periodos similares. Toledo había caído a 6%, su mínimo histórico, y García tenía la aprobación del 30% de la ciudadanía.

La baja aprobación de los presidentes peruanos está relacionada con la insatisfacción con los servicios públicos y la corrupción. En la actualidad, el 87% de los peruanos está insatisfecho con la seguridad ciudadana, el 75% con la salud pública y el 64% con la educación pública. Similares resultados se obtienen en otros rubros de la gestión del Estado. En términos relativos, el sector mejor evaluado es el que está más cerca de la gente: las municipalidades distritales. En el caso de la corrupción, la que más preocupa es la de los altos funcionarios y la que más mortifica en la vida cotidiana es la de la policía nacional.

El presidente Humala es percibido actualmente como una persona sencilla, cercana al pueblo y trabajadora pero con limitaciones de liderazgo, capacitación para el cargo y que no dice la verdad. El perfil es coherente con la desaprobación mayoritaria a su desempeño. En los próximos dos años podría mejorar su imagen en la medida en que mejore la gestión del gobierno.

Para mejorar la gestión pública, las prioridades ciudadanas están muy claras: mayor inversión en educación, salud y seguridad ciudadana. En cambio, menos gasto en fuerzas armadas. El exitoso cierre de la frontera marítima en el sur reafirma la convicción de que ya es posible ahorrar en armamento militar. Y que la única manera de ganarles a nuestros vecinos en la carrera por el desarrollo es con una mayor y mejor inversión en educación.

Un tema especialmente crítico es el de la corrupción. La población exige medidas drásticas contra presidentes regionales, congresistas y otros altos funcionarios involucrados en actos de corrupción. Una ventaja es que el presidente Humala no es percibido como una persona corrupta, lo que le brinda la oportunidad de tomar el liderazgo de la lucha contra este mal. Su imagen podría recuperarse si actúa de manera decidida en este frente. En cambio, cualquier caso grave de corrupción que involucre a su entorno inmediato sería demoledor para su gobierno.

En el ámbito de la capital, la aprobación de la alcaldesa de Lima Susana Villarán muestra una ligera recuperación. Registra 22% de aprobación, siete puntos más que hace dos meses. A su vez, aparece en segundo lugar en la intención de voto para las elecciones municipales, aunque apenas con 7%, muy lejos del favorito Luis Castañeda, que es respaldado por el 49% de los limeños, quienes, además, consideran que fue el mejor alcalde de la historia.

A menos de 5 meses de las elecciones municipales no aparece todavía un candidato que puede hacer frente con posibilidades de triunfo al ex alcalde Castañeda. Sin embargo, iniciada la campaña, las acusaciones de corrupción sobre su gestión previa y su entorno podrían mermar la amplia ventaja con la que hoy cuenta.

(Alfredo Torres G.)

* Ficha Técnica - Lima - Mayo 2014

* Anexo Distritos

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