Memoria esquiva

Septiembre
2012

A pesar de los numerosos reportajes que se han presentado al conmemorarse 20 años de la captura de Abimael Guzmán en 1992, todavía la mitad de la población no sabe en qué año fue capturado el líder de Sendero Luminoso. Más grave aún, sólo la mitad de los jóvenes de 18 a 24 años puede señalar el nombre del movimiento terrorista que asoló al país desde 1980 y sólo uno de cada diez es consciente que el conflicto armado interno dejó más de 30 mil víctimas entre muertos y desaparecidos.

A su vez, sólo la mitad de la población sabe que el líder terrorista fue capturado por la policía y el reconocimiento a su rol es menor al que despierta el ex mandatario Alberto Fujimori, a pesar de que según los testimonios de los oficiales policiales que organizaron la exitosa captura, el Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) de la policía careció del respaldo del ex presidente y de su poderoso asesor Vladimiro Montesinos.

Con respecto a la situación actual, la percepción mayoritaria es que Sendero todavía está activo en lugares alejados, aunque uno de cada cuatro entrevistados considera que se está reactivando y tiene un número creciente de militantes. La preocupación es comprensible porque la actividad subversiva actual cuenta con recursos provenientes del narcotráfico y puede ser un factor de agudización de la violencia en los conflictos sociales. En todo caso, la posibilidad de que simpatizantes de Abimael Guzmán ingresen a la vida política genera un amplio rechazo: sólo uno de cada diez considera que tienen derecho a participar.

La vigencia del problema subversivo se hizo patente esta semana con la incursión militar en una población en la que aparentemente había una base subversiva y en la que murió una niña de 8 años. El trágico desenlace se conoció cuando esta encuesta ya estaba en campo, así que no se pudo recoger su impacto en la opinión pública. En la encuesta, la aprobación del presidente Ollanta Humala fue de 41% y la de Nadine Heredia 51%. Es posible que la participación de la primera dama en la recepción de los niños recogidos en el supuesto campamento subversivo pueda afectar su imagen debido al luctuoso acontecimiento. En todo caso, ya antes de conocerse los hechos, Nadine Heredia venía siendo criticada por un exceso de protagonismo en este operativo.

De lo que no cabe duda ya para la opinión pública es de la enorme influencia que ejerce la esposa del presidente Humala en el gobierno. Para el 70% de los entrevistados tiene una gran influencia en muchas decisiones o toma las principales decisiones en conjunto con el Presidente. En todo caso, la presencia de Nadine Heredia en inauguraciones, viajes y actos protocolares es bien vista por la mayor parte de la población. Sólo se aprecia un rechazo mayoritario a que ella dé declaraciones en temas gubernamentales. Tal parece que la ciudadanía la ve bien como consejera y acompañante de su esposo pero no como su vocera, lo cual no deja de ser sorprendente porque es conocida la facilidad para la comunicación de la primera dama.

(Alfredo Torres G

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