Los 100 días, el agua y el oro

Noviembre
2011

El presidente Ollanta Humala pasó la valla simbólica de los 100 días de gestión con 56% de aprobación. Si bien ha perdido seis puntos en un mes, la mayor parte de la opinión pública lo acompaña en las posiciones que ha adaptado frente a las dos crisis políticas más relevantes de las últimas semanas: el escándalo Chehade y el conflicto minero.

En el caso de Omar Chehade, la mayoría piensa que éste debería renunciar a la vicepresidencia y coincide con el Presidente en que, si no lo hace, corresponde al Congreso decidir su suerte. Un dato a favor de la prudencia con la que Humala ha manejado el problema es que si bien el 36% piensa que Chehade cometió un delito, el 57% cree que su falta es de orden político o moral.

En cuanto a la minería, se observan contradicciones en la población, como consecuencia, posiblemente, de sentimientos encontrados. La gran mayoría está a favor de continuar con la actividad minera pero, al mismo tiempo, simpatiza con los sectores que protestan. Cree que cancelar un proyecto minero sería perjudicial para el país, pero también que sería beneficioso para el ambiente. En ese sentido, la expresión presidencial de que no se trata de escoger entre agua y oro sino de que es posible y necesario contar con ambos coincide seguramente con el sentimiento popular.

La evaluación de la ciudadanía sobre los primeros 100 días es mixta. La mayoría aprueba lo avanzado en materia de lucha contra la pobreza y en la promoción de la inversión y el empleo; las opiniones se dividen en partes iguales respecto de la lucha contra la corrupción, la delincuencia y el narcotráfico, y se vuelven desfavorables cuando se pregunta por el manejo de los conflictos sociales.

La figura que emerge con la mejor imagen de esta primera etapa del gobierno es la primera dama, Nadine Heredia, cuya aprobación es de 63%, por encima de la del propio primer mandatario. El primer ministro Salomón Lerner, en cambio, ha sufrido un deterioro en su respaldo popular y ahora cuenta con 33% de aprobación. Pero la mayor caída se ha producido en la imagen del Congreso de la República, que ya está en 24%, 10 puntos porcentuales menos que el mes anterior.

La caída en la imagen del Congreso es consecuencia, naturalmente, de la serie de denuncias que han afectado a varios de sus integrantes. La gran mayoría espera que el Congreso destituya de inmediato de su representación a los parlamentarios que cometieron algún delito antes o durante el ejercicio de su función.  No obstante, el descrédito del Congreso no es generalizado. Tanto su presidente, Daniel Abugattás, como el presidente de la comisión de Ética, Humberto Lay, cuentan con la aprobación de un amplio sector de la población, que seguramente espera que logren limpiar el Parlamento de sus integrantes más sospechosos de corrupción.

En el ámbito metropolitano, la alcaldesa de Lima Susana Villarán cumple un año desde su elección para el cargo con apenas 18% de aprobación, la más baja desde el inicio de su gestión. Paradójicamente, varias de sus iniciativas cuentan con amplio respaldo popular como el reordenamiento del tránsito y el desalojo de vendedores ambulantes. Es evidente que la alcaldesa sufre un serio problema de imagen y que debe ajustar su estilo de gestión y comunicación para recuperar la confianza ciudadana.  (Alfredo Torres G.)

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