Entre Antauro y Nadine

Marzo
2012

Lo que ganó el presidente Ollanta Humala en respaldo popular con la captura del senderista “Artemio”, lo perdió este mes con el traslado de otro subversivo, su hermano Antauro, al penal de la Escuela Militar de Chorrillos. La opinión pública percibe que el líder de la asonada de Andahuaylas donde murieron 4 policías tiene privilegios indebidos y, lo que es más grave, que ejerce una influencia inaceptable en diversas instancias gubernamentales y en el propio Presidente de la República. De no corregirse esta percepción de privilegios e influencia, el daño que puede causar el locuaz Antauro al Presidente en futuros incidentes puede ser severo.

Diferente es el caso de la primera dama, Nadine Heredia, cuya elevada popularidad parece ser beneficiosa a la imagen gubernamental. Sin embargo, existe una significativa divergencia entre el rol que la población percibe que ella ejerce y el que considera que debería ejercer. Para la mayoría, Nadine actúa como cogobernante o asesora principal de Ollanta, mientras que debería actuar solo como primera dama, sin participación en asuntos políticos. Esta contradicción sugiere que Nadine debería administrar con prudencia su evidente influencia política si no quiere perjudicar en algún momento la imagen de Ollanta como primer mandatario de la nación.

A pesar del escándalo ocasionado por el traslado de Antauro, el 53% de aprobación de Ollanta como Presidente de la República es mayor al que tenían Alejandro Toledo en marzo del 2002 o Alan García en marzo del 2007. Quienes lo aprueban consideran que está luchando contra la corrupción, trabajando en programas sociales para los pobres, realizando un cambio para la mejora del país, mejorando la educación y manejando bien la economía. Por el contrario, para el 39% que lo desaprueba, hay mucha corrupción en el gobierno, se está nombrando gente inadecuada, no hay seguridad ciudadana y es inaceptable el cambio de prisión de Antauro Humala.

Más allá de sus problemas familiares, el gran tema que ha seguido presente en la agenda presidencial ha sido el de los conflictos mineros, especialmente Conga y Madre de Dios. En el caso de Conga, la realización de dos peritajes paralelos, encargados por el gobierno nacional y el gobierno regional, es considerada positiva por la mayor parte de la población. El problema es que ante la probable divergencia de los peritajes, la opinión pública se divide respecto de cual debería prevalecer. El 48% piensa correctamente que el principal es el encargado por el gobierno nacional. Sin embargo, un nada desdeñable 37% piensa que debería prevalecer el efectuado para el gobierno regional. La primera respuesta es mayoritaria en Lima, mientras que la segunda se incrementa en el interior.

En el caso del conflicto de Madre de Dios, el apoyo de la opinión pública a la posición gubernamental es muy amplio. El 86% considera que la minería informal está destruyendo el medio ambiente y sólo el 5% que el gobierno debería dejarla trabajar. Sin embargo, atendiendo seguramente a las necesidades económicas de quienes se dedican a esa actividad, una mayoría relativa de 52% se inclina porque se promueva su gradual formalización mientras el 38% piensa que se debería prohibir de inmediato.

Otro problema que el gobierno ha enfrentado en las últimas semanas ha sido la crisis del fútbol. El decreto promulgado con el objetivo de facilitar una intervención de los clubes en crisis con la limitación de no poder liquidarlos ha sido bien recibido por la mayor parte de la población. El 65% aprueba el decreto y el 54% cree que logrará sacar a los clubes de la virtual bancarrota en que se encuentran. Para quienes consideran que el gobierno no debería haber intervenido en este campo, resulta pertinente señalar que el 55% de los peruanos son aficionados al fútbol (78% de los hombres y 32% de las mujeres) y que esta proporción podría incrementarse significativamente si el fútbol peruano se organiza con probidad y profesionalismo.

(Alfredo Torres G.)

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