El deterioro del Congreso y la caída en las expectativas

Octubre
2013

El Congreso de la República está en su mínimo histórico: Sólo es aprobado por el 9% de la ciudadanía y apenas el 10% se siente representado por él. A su vez, dos de cada tres de los que recuerdan su voto preferencial están insatisfechos con el desempeño de sus representantes. Todo indica que la gran mayoría no serán reelegidos.

Sin duda, el detonante del desprestigio más reciente es el congresista de Solidaridad Nacional Miguel Urtecho. La gran mayoría ha seguido su caso y la convicción de que Urtecho es culpable y debería ser desaforado es casi unánime. Además, su condición minusválida no impide que 3 de cada 4 piensen que debe ir a prisión.

La sensación de que el principal problema del Congreso es la corrupción se aprecia cuando se pregunta por medidas para mejorar su gestión. Unos pocos señalan reformas en el sistema electoral. La gran mayoría reclama medidas más efectivas y drásticas para combatir la corrupción de sus integrantes tales como expulsión inmediata en cuanto se descubra una falta grave, investigarlos mejor cuando son candidatos y considerar que su condición de congresista es un agravante en caso de delito.

La percepción de corrupción no se limita al parlamento. Con un ex presidente preso y dos investigados, la desconfianza en políticos y autoridades se profundiza. En el caso del gobierno actual, la corrupción ha pasado del quinto al tercer lugar entre las razones de desaprobación, especialmente en el interior del país, lo cual refleja la prevalencia de la micro-corrupción enquistada en diversas instancias del Estado. La corrupción corroe la confianza en las instituciones y frena el desarrollo. Lamentablemente, es muy poco lo que se ha avanzado en combatirla.

En este contexto, la aprobación del presidente Ollanta Humala no mejora (26%) y la evaluación de la situación económica se deteriora. En comparación con la medición de junio, quienes creen que su situación familiar está mejor han caído de 32 a 21% y quienes sienten que están peor se ha incrementado de 11 a 27%. Es la primera vez en el actual gobierno que este indicador pasa a tener saldo negativo.

También se ha producido un deterioro de las expectativas. Quienes piensan que dentro de 12 meses estarán mejor han caído de 44 a 34% y quienes creen que estarán peor han pasado de 6 a 18%. La brecha sigue siendo positiva en + 16 pero es una señal de alarma y podría explicar parte de la caída en la aprobación presidencial de los últimos meses.

Un problema económico que preocupa a la población es el alza de precios. A pesar que la inflación es reducida en términos internacionales, la precariedad de los ingresos de la mayoría lleva a que haya una hipersensibilidad en este campo. Más allá de que un sector significativo de la población siga creyendo, erróneamente, en el control de precios, el mensaje para las empresas y las autoridades está claro: se requiere mejorar la eficiencia de la cadena productiva y comercial para poder ofrecer productos a menor precio. Al mismo tiempo, se requiere dinamizar la economía. Si el gobierno logra facilitar la inversión, especialmente en algunos grandes proyectos que se encuentran trabados, aumentará el empleo y mejorarán los ingresos y las expectativas de la población.

(Alfredo Torres G.)

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