Balance y liquidación electoral

Octubre
2014

Concluidas las elecciones municipales y regionales, la evaluación ciudadana es diferente en Lima y en el interior del país. Mientras en la capital, la mayoría considera que las elecciones fueron limpias y aprueba el desempeño de los candidatos, en el interior la mayoría piensa que hubo irregularidades y desaprueba la conducta de los candidatos. Una de las malas prácticas que la población indica haber escuchado u observado es el ofrecimiento de regalos a cambio del voto, especialmente en las elecciones regionales.

Como es habitual, alrededor del 40% de los electores decidió su voto la última semana y de ellos la mitad el último día, aunque también en este caso con diferencias entre Lima y el interior. En la capital, el 17% decidió su voto para la alcaldía de Lima el mismo día de las elecciones; en el interior esta conducta comprendió al 27% de los electores, reflejo probablemente del exceso de opciones y la sospecha de intereses subrepticios y corrupción en varias de ellas.

En lo que sí se aprecia un consenso nacional es en la necesidad de reformas políticas para mejorar la calidad de la representación. El 90% cree que las elecciones internas de los partidos deben ser supervisadas obligatoriamente por la ONPE; el 88% que el JNE debe fiscalizar los ingresos de las agrupaciones y sancionarlos si hay irregularidades; el 82% que deben elevarse los requisitos para que haya menos postulantes; el 75% que debe prohibirse que los ex convictos puedan ser candidatos, entre otras reformas propuestas. En el caso de la reelección, sólo uno de cada cinco está de acuerdo con el sistema actual de reelecciones sin límite. La mayoría se inclina porque presidentes regionales y alcaldes puedan volver a postular dejando un periodo, como es el caso del Presidente de la República.

No existe consenso pero sí una clara mayoría de 58% a favor del voto voluntario aunque un significativo 41% se opone. En cambio, la propuesta de fortalecer a los partidos sólo tiene mayoría en Lima. En el interior del país hay una mayor inclinación por fortalecer a los movimientos regionales. Una posible salida a esta diferente visión es pedirle a los movimientos regionales los mismos requisitos que a los partidos y exigirles que se llamen partidos políticos, para que no se beneficien del aura de independientes. Las democracias requieren partidos sólidos. El subterfugio de llamarse “movimiento independiente” para eludir la mala imagen de los partidos políticos no contribuye a la consolidación de la democracia y debe ser corregido.

En cuanto a la elección de Luis Castañeda como alcalde de Lima, la gran mayoría espera que continúe con la reforma del transporte y las obras iniciadas por la alcaldesa Susana Villarán. Según parece, los limeños no quieren un cambio en la orientación general sino una mejor gestión. En ese sentido, Castañeda sería el mejor gerente que la ciudadanía ha encontrado para administrar una ciudad desmesurada.

(Alfredo Torres G.)

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